Franciscus I. P.P. Franciscus I. P.P.
Function:
Papa
Title:
Servus Servorum Dei
Birthdate:
Dec 17, 1936
Country:
Argentina
Elevated:
Feb 21, 2001
More information:
www.catholic-hierarchy.org, www.arzbaires.org.ar
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Spanish Acusan al cardenal argentino Bergoglio de colaboracionismo en los años de la dictadura
May 17, 2006
El buen nombre de uno de los cardenales más destacados de Argentina -y con gran influencia en el Vaticano al grado de haber sido uno de los papables que estuvo más cerca de disputarle la silla de San Pedro a Ratzinger- ha sido puesto en tela de juicio.

(lacrisis.com.mx, 10-05-2006) Ciudad del Vaticano.- Estamos hablando del arzobispo de Buenos Aires, el cardenal jesuita Jorge Mario Bergoglio, quien se encuentra en el ojo del huracán a raíz de la publicación en Italia de un libro que lo acusa de actos sumamente graves: es decir, de haber denunciado ante los militares argentinos, en los años de la dictadura que azotó a dicho país sudamericano, a numerosos sacerdotes con la acusación de que eran "subversivos".

Dichos sacerdotes fueron catalogados como "subversivos" porque desarrollaban su trabajo pastoral en las ciudades miseria de la capital argentina.

El autor del libro es Horacio Verbitsky, uno de los más destacados periodistas de argentina y colaborador del diario argentino Página 12.

Verbitsky descubrió documentos oficiales de los archivos del Estado argentino en los que se demostrarían las graves acusaciones contra Bergoglio, quien según algunos cronistas del pasado cónclave, estuvo muy cerca de convertirse en Papa, como ya dijimos.

El libro, titulado en italiano L'Isola del silenzio (La isla del silencio), ha sido editado por "Fandango libri" y hace un recuento de las acciones de la Iglesia católica argentina durante los años de la dictadura.

Verbistky -quien ha trabajado por muchos años en la reconstrucción de los hechos de los años oscuros de la dictadura- presentó el libro en Roma y explicó a la agencia italiana Adnkronos su trabajo.

Según el periodista, "Bergoglio fue el más joven Provincial de los Jesuitas en Argentina. Tenía 36 años (en ese entonces) y la Compañía de Jesús cumplía una importante labor -en los primeros años 70- en las comunidades eclesiásticas de base activas en las ciudades perdidas de Buenos Aires.

Estas comunidades -añade Verbitsky - de las que formaban parte varios sacerdotes jesuitas, dependían de Bergoglio como Superior provincial. Bergoglio un mes antes del golpe de Estado pidió a dos sacerdotes, Orlando Yorio y Francisco Jalics, abandonar las comunidades en las que trabajaban.

Los sacerdotes se negaron arguyendo que eso "no era posible por su trabajo a favor de los pobres".

Después del rechazo de los sacerdotes a obedecer, Bergoglio hizo dos cosas, según Verbitsky: "en primer lugar los excluyó de la Compañía de Jesús sin informarles. Después intervino ante el arzobispo de Buenos Aires para que les fuera retirada la autorización para decir misa".

Pocos días después del golpe (el que tuvo lugar el 24 de marzo de 1976, "los dos fueron raptados. La suspensión del derecho a decir misa fue la señal dada a los militares de que los sacerdotes ya no gozaban de la protección de la Iglesia".

Según el periodista argentino, Yorio y Jalics acusan a Bergoglio de haberse estado coludido con los militares y de haberlos señalado como "peligrosos subversivos".

Ambos sacerdotes intercambiaron puntos de vista con otros prelados y confirmaron sus sospechas, añade Verbistky.

"Subversivo es una palabra que en el lenguaje de los militares tenía una amplia connotación que abarcaba todo: desde quienes estaban armados a los profesores universitarios; desde quienes cantaban canciones de protesta a las mujeres que llevaban minifalda; en esa época ser señalado como peligroso subversivo equivalía a una condena de muerte".

Los dos sacerdotes en cuestión presuntamente señalados como "subversivos" por Bergoglio fueron raptados y llevados a la ESMA (Escuela Mécanica de la Marina), una de las cárceles clandestinas de la dictadura argentina más tristemente célebre, por sus torturas y desapariciones. Allí los dos sacerdotes en cuestión fueron torturados y después de seis meses puestos en libertad luego de las presiones ejercidas por el Estado Vaticano.

"Desde aquel día -añade Verbistky- los dos sacerdotes acusan a Bergoglio de haber sido quien los traicionó y denunció. El cardenal por su parte dice que les pidió abandonar las ciudades perdidas porque eran un peligro".

Verbistky publicó en el diario argentino Página 12 las acusaciones de los dos jesuitas así como la versión de Bergoglio. También incluyó documentos de los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina que confirman, asegura el periodista, las versiones que acusan al purpurado jesuita.

Para Verbitsky dichos documentos ponen un punto final en la polémica ya que prueban las acusaciones contra el cardenal Bergoglio.

Uno de los documentos de los que habla el periodista contiene una petición hecha a Bergoglio para pedir ayuda a la autoridad en favor del padre Francisco Jalics. Este último, después de haber sido liberado luego de seis meses de torturas, se marchó a Alemania. Y desde ese país pidió que le renovaran el pasaporte para no poner un pie en Argentina. Bergoglio fungió como puente para hacer la petición y acudió al ministerio de Relaciones exteriores de Argentina.

La petición de Jalics fue rechazada. Una nota del funcionario Anselmo Orcoyen, Director de la oficina de Culto Católico (organismo del Ministerio de relaciones exteriores) explica las razones del rechazo: "Este sacerdote (Jalics) fue un subversivo, que tuvo problemas con sus superiores, y que fue detenido -se dice detenido y no raptado- en la Escuela Mecánica de la Marina". La nota fue descubierta por Verbitsky y en ella se habla como si la detención del sacerdote hubiera sido "legal". Pero lo más revelador, explica el periodista argentino, es que dicha nota concluía diciendo que "la fuente de esta información es el Superior provincial de los jesuitas, padre Bergoglio".

Se trata de un documento de la Dirección del culto, clasificado como 9- 2°, arzobispado de Buenos Aires II documento 10. En la nota -publicada en el libro de Verbitsky, se afirma que tanto Yorio como Jalics habían sido arrestados con la acusación de haber tenido "sospechosos contactos con los guerrilleros".

También se decía que el padre Jalics había "desarrollado actividades disgregadoras en Congregaciones religiosas femeninas" y que los sacerdotes "vivían en una pequeña comunidad que el superior jesuita disolvió en 1976 y que rechazaron obedecer solicitando la salida de la Compañía, recibiendo la expulsión".

Según el periodista, estas informaciones han sido negadas por la totalidad de los obispos de Buenos Aires. Sin embargo todos los documentos, insiste Verbitsky, estaban firmados por Bergoglio. Entrevistado por el periodista, el cardenal ha dicho que "nunca tuvo forma de etiquetar (a los sacerdotes) como guerrilleros o comunistas, entre otras cosas porque nunca creí que lo fueran". Por otro lado Yorio, muerto en el año 2000 en Uruguay y quien jamás se recuperó completamente de las torturas a las que fue sometido, dejó como legado un testimonio.

En una entrevista con Verbistky en 1999 dijo que después de llegar a Roma luego de haber abandonado Argentina "el secretario del General de los jesuitas me abrió los ojos. El padre Gavigna, colombiano, había estado en Argentina y me conocía bien. Me comentó que el embajador argentino ante el Vaticano le había informado que según el gobierno argentino habíamos sido capturados por las Fuerzas armadas porque nuestros superiores eclesiales habían informado al gobierno que al menos uno de nosotros era guerrillero.

Le pedí a Gavigna que lo confirmara por escrito y así lo hizo".

Por último y no menos importante según Verbitsky, fue la actividad política directa que desarrolló Bergoglio en los años de la dictadura en una organización de la derecha peronista que tiene el mismo nombre que una organización rumana que surgió durante los años 20 y 30 del siglo diecinueve. Dicha organización se llama la "Guardia de hierro" de Cornelio Codrenau, y estuvo vinculada al nazifascismo. "Bergoglio formaba pare de esta organización. Cuando ocupó el papel de Provincial de la Compañía de Jesús decidió que las universidades que los jesuitas administraban en Argentina estuvieran ligadas a una asociación privada controlada por la "Guardia de Hierro".

Verbitsky insiste en que Bergoglio todavía mantiene el control de dichas universidades a través de la organización citada.

Según el periodista, Bergoglio se comporta con el típico estilo de un político y tiene frecuentes encuentros con los ministros del gobierno argentino.

Quizá hay algo de verdad en las palabras de Verbitsky, ya que durante el 30 aniversario del golpe de la dictadura, la iglesia argentina publicó un documento que es aparentemente un mea culpa. En dicho documento se afirma que "los hechos del pasado nos hablan de enormes errores contra la vida y la dignidad humana y del desprecio por la ley y las instituciones… y son una ocasión propicia para que como argentinos nos arrepintamos una vez más de nuestros errores y para que asimilemos en la construcción del presente, la enseñanza que nos ofrece la historia".
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